Estaba cocinando una magdalenas para la fiesta que preparaba luego. Era una fiesta importante yo que según lo que pasase en ella, mi amiga y yo nos podríamos reconciliar. Yo lo deseaba, la extrañaba y necesitaba sus consejos y abrazos. Ella siempre estaba ahí hasta que un día por motivos tontos nos peleamos y no quisimos saber nada de la otra, me arrepiento.
Las cosas a lo largo del tiempo no se habían solucionado como esperaba y cada vez la fui perdiendo más y más sin poder hacer nada al respecto.
Me preguntaba si ella desearía volver a hablarme o saber si me sacó de su corazón como si ya no fuera nada.
Suspiré ante tanta presión y al ver las magdalenas ya horneadas, las decoré con muchos colores.. rojo, naranja, azul, amarillo como a mi amiga le gustaban. Todas llenas de vida y alegría, una alegría que en mi rostro no se podía hallar ya que mis huesos temblaban porque pensaba en lo que podría pasar. Pensé en todas las posibilidades, en todas sus reacciones y cada vez me ponía peor, me dolía el estómago de los nervios.
A las horas, la fiesta comenzó y ella vino, se relacionaba con todos menos conmigo. Me obsesionaba con que ella me ignoraba y fue así, ni me miraba, ni me dirigía la palabra. ¿Qué pasaba? ¿No existía? No. En verdad era una chica invisible para ella, no sé para que fue porque me acerqué a saludarla y ni las gracias me dio por invitarla, ni siquiera por hacer las magdalenas que tanto le gustaban.
Ya el tiempo se acababa y ella sin ningún gesto de compasión, amistad o rabia me miraba, se largó de mi casa y cuando terminé de limpiar me dirigí a mi cuarto. Me boté a la cama patosamente, cayendo encima de una carta. La abrí y en ella me encontré escrito "Lo siento por todo, amiga. Gracias por esas fabulosas Magdalenas, son como a mi me gustan. Que sepas que te añoro pero me he separado más de ti para que no te duela."
Al leerla me quedé asombrada y extrañada porque no entendía por qué se dirigía hacia mi con una carta y sobretodo, esa última frase que nunca supe comprender hasta hace poco. Mi amiga hace dos semanas que murió por un cáncer..Nunca comprendí por qué no me dejó pasar con ella los últimos minutos de su vida.
La extraño pero la vida es dura y sigue. No hay que aferrarse sólo a una persona.

No hay comentarios:
Publicar un comentario